Por: María Fernanda Peña y Enrique Uribe
“De buenas intenciones está lleno el
infierno”, dice el adagio popular. Esta
máxima se aplica como anillo al dedo al
desarrollo de la emisora radial indígena
de interés público en Nazareth en la
alta Guajira, un lugar apartado y desde
el que una fuerte organización Wayuu
lucha contra el olvido y la desidia del
gobierno local.
Dentro del proceso de la investigación
Medios de comunicación en lenguas
autóctonas en Colombia del
Observatorio de Medios de la Universidad
de La Sabana, los docentes Enrique Uribe
y María Fernanda Peña realizaron un
trabajo de campo en el municipio de
Uribia, corregimiento de Nazareth, con
el objeto de conocer el desarrollo de la
radio indígena de la comunidad. La
investigación, que sigue en curso, busca
estudiar la percepción de quienes
manejan las emisoras comunitarias
indígenas con respecto al importante
papel que juega en la preservación y
protección de su idioma autóctono.
El viaje
Los profesores comenzaron su travesía
desde Riohacha a las 5 de la mañana del
Domingo de Ramos. El recorrido fue de 10
horas, contando el tiempo de espera
tanto en Cuatro Vías como en un punto
intermedio del viaje, e implicó
someterse a condiciones bastante
incómodas en la parte de carga de un
camión Ford F350 y a través del
inhóspito desierto. Periplo que sirve de
alegoría para el proceso de desarrollo
de la radio Wayuu de Nazareth, pues del
mismo modo en que los profesores
tuvieron que superar un terreno
desigual, el desinterés del conductor
por sus riñones y su bienestar y una
despiadada y azotadora arena en medio de
un calor abrasador, la asociación Wayuu
Araurayu, ha tenido que sobrepasar todo
tipo de vicisitudes en los últimos 7
años para lograr tener una emisora que,
aún, no puede transmitir.
Lo que viene ocurriendo en Nazareth no
es otra cosa que un claro ejemplo de lo
expresado por el experto en comunicación
para el desarrollo Alfonso Gumucio en
su artículo Comunicador para el
cambio social: el nuevo comunicador:
“Un triste panorama crece en muchos
países del Tercer Mundo. Entre más
invertimos en desarrollo, más
contribuimos al crecimiento del
cementerio del desarrollo, esa
impresionante imagen de computadores
cubiertos de polvo, que sólo funcionaron
pocos meses, bombas de agua que sólo
duraron uno o dos años, inmensa
maquinaria abandonada a la orilla de
carreteras que nunca fueron terminadas”.
En la actualidad, los integrantes de la
asociación Wayuu Araurayu hacen lo
posible por conseguir los recursos
necesarios para poner en marcha la
estación, conscientes de su importancia
fundamental en el propósito de mantener
y desarrollar su cultura y su idioma.
Aunque el análisis de la creación y los
problemas en la constitución de dicha
radio escapan a los objetivos de esta
investigación, conviene ilustrarlos para
comprender un problema que subyace a
todo intento de promover el desarrollo
comunitario, en especial el de aquellos
grupos marginados, como es el caso de
las comunidades indígenas colombianas.