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Por: Jerónimo León
Rivera Betancur*
Cada año la audiencia mundial se congrega en el
multitudinario espectáculo de la entrega de los
famosos premios de la Academia Cinematográfica
de Hollywood, más conocidos como los Óscar, una
ceremonia que llega siempre a altos índices de
audiencia y que marca sus picos más altos cuando
las estrellas desfilen luciendo atuendos
extravagantes y ridículamente caros por la
alfombra roja, aun en tiempos de crisis
económica mundial.
Los premios Óscar hacen parte de una larga
tradición de la industria norteamericana del
cine y su prestigio está fundado en que premian
las películas que la mayoría de nosotros ha
visto; a diferencia de festivales como Cannes,
Venecia, Berlín y Sundance, que premian
películas "raras" que pocos conocen. Este asunto
se debe a que todo hace parte del mismo círculo
vicioso en el que la academia de Hollywood, los
estudios, los productores y los exhibidores se
hacen el mutuo favor de premiar las películas
que luego se distribuirán más y darles un gran
despliegue a las películas premiadas.
Es un hecho que el cine de Hollywood es el que
más se ve en todo el mundo, incluso en los
países con una sólida tradición cinematográfica
como los europeos (en nuestro país su influencia
es escandalosamente superior).
Pero más allá de criticar a los premios (que
habría mucho por donde hacerlo) plantearé una
serie de argumentos por los cuales los famosos
Academy Awards no premian realmente lo más
representativo del cine mundial:
1- La "Academia" es un grupo con un gran
número de integrantes que mira las películas
y evalúa las que, a su juicio, son las
mejores del año. Podríamos decir que, al ser
más de quinientas personas, tienen un gran
criterio para hacer esta elección; sin
embargo, no es así generalmente, pues las
películas ganadoras suelen tener demasiadas
características comunes entre sí como para
pensar que es una casualidad. La Academia
está conformada por antiguos ganadores o
nominados que, como es apenas lógico, eligen
películas similares a las que siempre se han
premiado, entrando en un círculo vicioso de
autocomplacencia que lleva a pensar que una
película se puede "oscarizar" desde el
principio; esto es, fabricar su narrativa,
temática y factura al estilo de los premios.
2- Los criterios para evaluar las películas
van más allá de los de su calidad
cinematográfica (obviamente no se puede
desconocer que también se trata, algunas
veces, de películas de calidad). Como lo
plantea el crítico colombiano Oswaldo Osorio
en su página www.cinefagos.net, el proceso
de lobby que hacen las productoras para que
su película gane el premio pone en evidente
desventaja a las películas de producción
independiente y bajo presupuesto. Esta es,
de todas formas, una buena inversión, porque
ganar un premio genera la mayoría de las
veces grandes ingresos por concepto de
taquilla y venta de DVDs y productos
colaterales (que son cada vez más la base de
esta industria).
3- La industria de Hollywood es una
industria de entretenimiento y, la mayoría
de las veces, propagandista. Así, los
grandes estudios planean y producen
películas para el gran público que, además
de entretener y ser de fácil comprensión,
tienen finales felices y mensajes favorables
a los intereses a la política norteamericana
y los principios en los que éste país se ha
fundado (particularmente desde que es el más
poderoso). Por esta razón, las películas que
sean "políticamente incorrectas" o que vayan
en contra de su sistema de valores o a favor
de sus enemigos ideológicos, no tienen
ninguna opción de ganar una estatuilla. Si
revisamos la lista de las películas
triunfadoras, podemos ver que hasta las
ganadoras más "revolucionarias" terminan
cediendo ante estos principios. En la lista
histórica de las ganadoras tenemos una gran
cantidad de películas de dudosa calidad pero
perfecta armonía política con el proyecto,
como Rocky, Rescatando al soldado Ryan y La
caída del halcón negro, entre otras.
4- Es increíble que si los premios de la
academia supuestamente premian a lo mejor
del cine mundial, tengan 24 ganadores en
lengua inglesa y sólo se destine un premio
para "El resto del mundo". Al revisar la
lista de las películas históricamente
nominadas en la categoría de "mejor película
en habla no inglesa" es posible encontrar
una mejor selección, pues éstas la mayor
parte de las veces tienen mejor calidad que
las más premiadas de cada gala. La culpa no
es de ellos, por supuesto, sino de todos los
que damos tanta importancia a estos premios.
5- Si los premios Óscar midieran la calidad
de las películas que se exhiben cada año,
tendríamos que asumir que Titanic y El señor
de los anillos 3: El retorno del rey son las
mejores películas de la historia. Detrás de
cada premio hay una gran cantidad de
factores, que pasan incluso por la
circunstancia casual de tener que competir
con películas de determinado nivel, que nos
impiden pensar que se trate de un ejercicio
serio de evaluación cinematográfica.
Para concluir, quiero plantear que en los
festivales de cine (aunque no estén exentos de
algunos vicios aquí comentados) se pueden ver
películas premiadas con criterio más amplio y
discriminando el concepto del público, de la
crítica o de un jurado; con una variedad mucho
más amplia de temáticas, trayectorias y
procedencias y con un ingrediente que está
desapareciendo en Hollywood: el guión, que
actualmente es casi un accesorio en las
películas de la industria que le apuestan más al
bajo riesgo de producir terceras o cuartas
partes que a hacer historias sólidas y
fundamentadas.
*El profesor Jerónimo León Rivera B es Jefe del
Área de Comunicación Audiovisual, Editor de la
Revista Palabra Clave de la Facultad de
Comunicación de la Universidad de La Sabana y
Director de la Red Iberoamericana de
Investigación en Narrativas Audiovisuales.
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