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Nuevos retos de la televisión en Colombia


Por Giancarlo Richelmi*

Pocas veces la televisión colombiana había tenido que afrontar un panorama futuro tan lleno de cambios. Entre los muchos temas que hay en el aire encontramos el debate por la reciente selección del sistema de televisión digital terrestre, la controversia por la licitación del nuevo canal privado de televisión y finalmente el interminable debate sobre los contenidos de los productos audiovisuales.

Aunque los puntos de discusión en lo que tiene que ver con la televisión son variados, parece importante tratar el único de estos aspectos en el que podemos, como academia, tomar parte activa, y es el referente a los contenidos y formatos.

Afortunadamente en este tema, el panorama parece estar cambiando para bien del consumidor y del profesional. El terror por la competencia futura con el nuevo canal privado ha generado el interés por desarrollar nuevos proyectos televisivos. Las inextinguibles telenovelas han cedido nuevamente su lugar de honor en la franja triple A, y tras el boom de los realities que inundaron las parrillas de programación hace una par de años llegan las series de televisión a ocupar un puesto protagónico en el podio de las audiencias.

 La tendencia norteamericana en lo que respecta a la producción televisiva parece haberse mudado al sur del continente. Las grandes estrellas de Hollywood (actores, directores y productores) se han trasladado en los últimos años de la gran pantalla a la televisión y, no es, como se sugirió en un principio, una cuestión únicamente económica, sino que este medio parece tener propuestas innovadoras muy tentadoras para las grandes personalidades del medio.

 Casos como el del exitoso productor de cine Jerry Bruckheimer, quien encontró en la pantalla chica un muy interesante espacio para desarrollar proyectos de ficción como CSI y de entretenimiento como Amazing race fue secundado por otras importantes luminarias del cine. Steven Spielberg y Tom Hanks alcanzaron el éxito con su serie Band of brothers; multigalardonados actores como Al Pacino encontraron retos de interpretación en productos televisivos como Angels in America. Esta situación, generó confianza en el medio y permitió el surgimiento de revolucionarios proyectos que abordaban temas nunca antes pensados, y con presupuestos comparables a los del cine.

Una década después este fenómeno aterriza en Latinoamérica. La gran penetración de la televisión por cable le puso un estándar de producción muy elevado a los canales locales, que para competir con la oferta internacional se vieron obligados a explorar nuevas fórmulas; los proyectos de ficción de alto presupuesto con una alta calidad de producción y duración limitada, son la nueva tendencia. 

Series de televisión cómo Tiempo final, Amas de casa desesperadas y Capadocia entre otras, son ejemplos a nivel latinoamericano de la calidad y el éxito de dicho formato; los canales locales, anhelando dichos resultados, implementaron el formato con resultados muy positivos en términos de audiencia.

Atrás quedaron los años en que las series de televisión que arrasaban con todos los premios eran una novedad debido a sus altos costos de producción. Hoy en día reclaman un espacio protagónico dentro de una parrilla de programación plagada de los mismos contenidos. Las nuevas ventanas de exhibición como la televisión por cable, la llegada al país de las oficinas de las productoras internacionales más importantes y los cada vez más comunes acuerdos de coproducción con cadenas de otros países han permitido rentabilizar sus altos costos de producción y hacen viable un formato que era insostenible en el pasado en términos de presupuesto para los canales nacionales.

Las series no son la única novedad; los interminables novelones que podían fácilmente durar cuatro años al aire, son cosa del pasado y una nueva propuesta parece haber dado en el centro del gusto de la audiencia. Las series noveladas son un nuevo tipo de producto audiovisual que mezcla los dos formatos clásicos tomando lo mejor de cada uno. Personajes cotidianos, situaciones comunes contadas de forma sencilla y directa sin pretender inmortalizarse en las parrillas de programación son la nueva clave del éxito. Un ejemplo claro es una de las últimas producciones del canal RCN, Aquí no hay quién viva, un espacio bien realizado en términos de producción e historias que indiferentemente a la buena respuesta que tenía por parte de la audiencia, respetó una duración limitada, evitando alargar la historia con la consecuente disminución de calidad que eso implica.

Contrarrestando un poco la crisis económica que anticipan los canales privados debido a la entrada de un nuevo competidor, el panorama en el aspecto profesional es optimista; seguramente se ampliarán las plazas laborales y las posibilidades creativas. Esperemos que en poco tiempo en Colombia se puedan producir programas y contenidos de la calidad que reclama el público. Para este fin debemos preparar a los futuros profesionales para que aprovechen al máximo este panorama y nazca de esta forma un nuevo ciclo televisivo.

*El profesor Giancarlo Richelmi es catedrático del Programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana.