El marchista olímpico colombiano Rodrigo Moreno, junto con los
periodistas Enrique Delgado y Ricardo Alfonso, se dieron cita
para compartir con los estudiantes de la Universidad de La
Sabana sus experiencias en Pekín durante los últimos Juegos
Olímpicos y para discutir el presente y futuro del deporte
colombiano.
Moreno, de 42 años, se clasificó para las Olimpiadas faltando
tan sólo un mes para el inicio y finalizó en el puesto 34 en los
50 kilómetros marcha. “Bogotá me debe mucho porque
desafortunadamente no me ha dado lo que se merece un
deportista”, afirmó este profesor bogotano, haciendo referencia
a sus grandes logros a pesar del poco apoyo económico que
recibió para los juegos. A Moreno le tocó pagarse todo, excepto
el pasaje a Londres, competencia en la cual se clasificó para la
competencia de Pekín.
Sin embargo, el atleta se mostró muy positivo mirando al futuro:
“Cuando las entidades quieren hacer las cosas, las hacen bien.
En este momento existe la oportunidad de vivir del deporte, algo
que no fue posible para mí cuando comencé”. Moreno también
aseguró haber traído muy buenos recuerdos de Pekín, a pesar de
no ganar medallas y criticó a los medios por no analizar las
competencias como debe ser y por preocuparse únicamente por
resultados. “Todo era gratis y no tuve necesidad de nada. Lo
único es que en este tipo de competencias, se cobra la
inexperiencia y la prensa colombiana sólo mira las medallas sin
analizar los procesos”.
El enfoque periodístico
Enrique Delgado, editor de deportes de Terra Colombia, y Ricardo
Alfonso, director deportivo del Canal Capital, afirmaron que
cubrir una Olimpiada es la mejor experiencia que puede tener un
periodista deportivo en su carrera. Delgado, además de compartir
su experiencia Olímpica, hizo un llamado para la autocrítica
entre el público deportivo del país, “Hace falta un respaldo de
los aficionados para que otros deportes crezcan en Colombia”.
Los dos periodistas, quienes estuvieron de principió a fin
cubriendo las Olimpiadas, estuvieron de acuerdo en que las
instalaciones, las comodidades y los escenarios deportivos
fueron majestuosos, y en que fueron dos semanas inolvidables que
les “abrieron el espectro”, y los llevaron a aprender de otros
deportes no tan populares en el país. En conclusión, la
conferencia dejó a los estudiantes soñando con algún día asistir
a un evento de tal magnitud y con la sensación de que es posible
si se trabaja como se debe.